Retrato.

Ella es V. le cuesta expresarse; nunca tiene las palabras acertadas y no se preocupa mucho de ella. Por lo general, no piensa en cosas relacionadas con el amor, es más, trata de evadirlo.
No se considera muy femenina, de hecho, no lo es. Dice que le da vergüenza ser mujer, dice que le da miedo ser una.
Por más que intenta cuidar de su imagen vuelve a usar estropajos que le hacen sentir cómoda, ella sabe que no está bien, pero lo sigue haciendo. Esas ropas le son como un templo, un refugio.
No sabe reaccionar frente a un piropo o un cumplido y cada vez que un hombre la mira, baja la vista y huye.
En reiteradas veces ha puesto su mirada sobre hombres equivocados y confunde mucho las cosas. Por lo general, piensa que ama, digamos que jamás ha sentido amor.
Nunca un hombre le ha dicho: "te ves linda hoy". Nunca se le han declarado, es más, siempre es ella la que da el primer paso.
Analiza mucho a las mujeres, ve sus pestañas, sus movimientos, sus términos. Las ve todos los días y les presta mayor atención que a un hombre mismo. Pero no lo hace por atracción ni nada, solo las estudia, para ser como ellas algún día, para verse como ellas. Para poder ser incluida en aquello que le es tan ajeno y distante, aquello tan diferente.
Y así, V. siempre se ha sentido extraña; ajena a las demás.