De eso se trata, del arte de desdoblarse y quebrantarse frente a la realidad, de torturarse frente a lo impuesto, a lo establecido.
De intentar cambiar algo que no podrá emprender un giro, de parar, mirar, y no creer nada de lo que está sucediendo o de no querer creerlo.

Me aburre la realidad, me aburren las personas, me aburren sus motivaciones, sus conversaciones, sus palabras vacías, su poca preocupación, me aburre todo. Me aburre volverme tan invisible, me aburrí de mí misma, también.

Veo el espejo y no soy más que la imagen deshecha de alguien que dejó que sus pensamientos la aniquilaran.