Acomodo los pies de manera minuciosa.
Así, como preparándome para algo.
Así, como esperando nada.

Preparo una especie de paracaídas.
Pero uno diferente.
Uno lleno de pensamientos.
Uno que me permita no caer de manera brutal.

Y así, sutilmente.
Me extiendo al vacío.
Acercándome a mis miedos, mis debilidades.
Dejando atrás una nube llena de esperanzas.
Una nube de sueños.
Dejando atrás, mi nube.