Quebrantar
el susto de un agosto sin piedad.
Desentramar
los nudos de años de cansancio
de una rutina despiadada.
Resplandecer
en el tono rosa de los árboles ingenuos;
brillando en el gris propio de la estación.
Y dejar atrás
un invierno amargo
colmado de mis defectos.